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“Que viva la paz”: el mensaje de las víctimas del conflicto al Papa Francisco

Bogotá D.C., septiembre 8 de 2017. A primera hora de la mañana, el miércoles 6 de septiembre la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación ya tenía lista la gradería para que 200 personas sobrevivientes del conflicto armado dieran la bienvenida al Papa Francisco a Bogotá.

 

La estructura se instaló en la acera del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación para el emotivo recibimiento que realizaron las víctimas del conflicto residentes en la Capital con el fin de que tuvieran un lugar privilegiado para observar el recorrido del Papa hacia la Nunciatura Apostólica. “Estamos muy emocionados porque es la primera vez en nuestra vida que vamos a ver un Papa” expresó el vocero de la comunidad indígena Emberá al llegar al Centro.  

 

“Las víctimas del conflicto residentes en Bogotá damos el primer paso hacia la reconciliación”, fue el mensaje de la gran pancarta que se ubicó en la parte superior del palco dispuesto para esta población víctima de las que hacían parte representantes de Mesas Locales de Participación, comunidades indígenas sujetos de reparación colectiva e integrantes de Oficios de la Memoria.  

 

“Junto a los representantes de las víctimas que nos acompañan hoy, nos unimos al mensaje del Papa de dar el primer paso a favor de la reconciliación y de consolidar un país mejor, más justo y en paz. Lo que queremos desde el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación es que la gente no olvide lo que pasó para que nunca se vuelva a repetir”, expresó Ángela Anzola, Alta Consejera para las Víctimas del Distrito, minutos antes de la llegada del Papa a la Capital.

 

Mientras el avión del Papa descendía, en el Centro de Memoria se realizaba un sentido homenaje a las víctimas presentes, en el que quedó el compromiso de no olvidar todo lo que pasó en medio del conflicto. Allí los asistentes conocieron el significado de la flor de ‘Nomeolvides’ y el porqué la Alta Consejería busca que ésta sea el símbolo de las víctimas que residen en Bogotá. Treinta representantes de los asistentes recibieron una matera con flores de Nomeolvides de manos de la Alta Consejera y colaboradores de la Alta Consejería. Durante la entrega cada uno le expresó al otro su compromiso a no olvidar y a trabajar por y para las víctimas.

 

Sobre las 4:30 de la tarde, salieron a la espera del Papa Francisco, con la expectativa de guardar ese recuerdo en la memoria, para reconfortar su corazón y continuar su camino hacia la reconciliación. Minutos antes de las seis de la tarde, pasó el Sumo Pontífice y se quedó mirando la tribuna que le cantaba: “Que viva la paz, que viva la paz”. Él, sonriendo, dejó su mirada puesta en ellos hasta que el papamóvil se alejaba para continuar su recorrido.